Eduardo Arahal Gómez, cantaor de flamenco payo, más conocido en este mundo del cante flamenco con el nombre de "El Rerre de Los Palacios", nació en la bella localidad marismeña de Los Palacios (Sevilla) el día 8 de agosto del año de 1920, en el número 25 del Barrio Nuevo. Murió en Dos Hermanas (Sevilla), el 24 de mayo de 2003. Sus padres eran “de campo” y en “Los Cuatro Pinos” tenían unas tierrecillas donde la familia Arahal Gómez vivía. Una familia que se cargó de hijos, cuatro varones y cuatro hembras, un total de ocho bocas que tapar y un solo hombre trabajando: su padre. Así que los hijos varones y mayores pronto tendrían que dejar la escuela para trabajar en el campo. Su padre compró una “piara” de cabras y puso de cabreros a Francisco (cinco años mayor que Eduardo) y a éste. Eran años de necesidades, de hambre y de carencias… Eduardo, muy niño aún, canturreaba detrás de las cabras, en los espacios abiertos de una marisma inmensa y solitaria. Pero su cante gustaba a otros jornaleros quemados por los solanos ardientes por lo que pronto percibió cómo ese cante era una especie de bálsamo redentor para unos hombres que se tostaban bajo un sol inmisericorde. Y así, pegado a la tierra, es como comienza Eduardo Arahal a perfilar su personalidad cantaora.
jueves 15 de octubre de 2009
miércoles 14 de octubre de 2009
Chato de La Isla
Chato de la Isla. José Llerena Ramos (San Fernando, Cádiz, 1926/ Fuenlabrada, Madrid, 2006). Cantaor. Como gaditano fino, es de los que paladean el cante cuando lo dicen. Y además, caracolero irreductible, porque con Caracol trabajó mucho tiempo en su tablao "Los Canasteros" y está convencido de que fue un monstruo, el mejor cantaor de los que él ha escuchado en su vida. Es un convencido de que se nace para cantar, de que hay que tener ese don para llegar a ser alguien. Comenzó cuando era un crío de ocho años, más listo que el hambre, en los tranvías que hacían el trayecto de San Fernando a Cádiz. Se subía a uno y otro, hacía sus cantecitos y pasaba la mano. En uno de aquellos viajes podía ganarse doce o catorce pesetas, "que era un dineral, y comía toda mi familia". Después se fue a los cabarets de Cádiz y a la famosa Venta de Vargas, donde permaneció unos veinte años antes de viajar a Madrid, en 1961. Comenzó a trabajar de inmediato en "Las Brujas". Toda su carrera profesional la hizo prácticamente en los tablaos, en la ingrata tarea de cantar para el baile. Y al mismo tiempo las reuniones, las fiestas privadas, que para él era donde mejor se canta porque es donde más a gusto se está. Creía en la inspiración del momento, porque el cante, según él, era "como un vómito", como una cosa que viene ahí de pronto. |
viernes 9 de octubre de 2009
Juanito Mojama
miércoles 30 de septiembre de 2009
Antonio Grau
El cantaor Antonio Grau Dauset, hijo de Rojo "El Alpargatero", nació en 1885 en Málaga. Meses después se trasladaría a La Unión (Murcia), con su familia, donde su padre abriría un café-cantante. En la ciudad minera permaneció hasta los 21 años. Allí conoció a Don Antonio Chacón y asistió a la configuración definitiva de los cantes mineros de la mano de su padre, Chilares, El Pajarito, etcétera.
Marchó a Madrid con la intención de estudiar la carrera de letras. En la capital conoció al cantaor sevillano Manuel Escacena "Niño de Escacena" al que transmitió sus conocimientos sobre los palos mineros. Antonio Grau tiene ocasión de reencontrarse con el cante y dar los primeros pasos como profesional de este arte. Precisamente, en 1907, en una de aquellas reuniones en Fornos a las que asistía le escuchó un aristócrata aficionado que, entusiasmado por sus cualidades artísticas, le proporcionó la oportunidad de grabar su primera placa en París, en la casa Pathé.
En 1909 Antonio Grau Dauset marcha a París y la relación Grau-Escacena acaba. El hijo del Rojo seguiría cantando los cantes de La Unión y Cartagena, cantes que él continuó matizando y reelaborando. Afortunadamente, hoy se conservan algunos de sus cantes, gracias a las grabaciones que hizo en la década de los veinte. Están sus mineras hechas con facultades, con fuertes tirones hacia arriba, pero poco definidas, con pocos matices y de escaso mérito artístico.
En París Antonio Grau aprende los secretos del transformismo, llegando incluso a superar en rapidez a su maestro el famoso Frégoli, tenido, como se sabe, por el rey de este arte escénico, hoy casi en desuso. Formó luego el dúo Los Mignon, recorriendo toda Europa con sus transformaciones, bailes y cantes españoles. Alcanzó un éxito clamoroso en la Rusia del Zar, donde gozó de la admiración de Rasputín. Con motivo de la revolución tuvo que huir hacia Siberia, siguiendo a China y por fin a Japón, Filipinas y Estados Unidos. De nuevo en España, compuso canciones y música ligera y terminó dedicándose a la enseñanza como director del Colegio Santo Domingo de Guzmán, en Madrid.
En 1952 Antonio Grau viaja a Cartagena para asistir a la Semana Santa, y allí tiene lugar otro encuentro afortunado: conoce a Antonio Piñana. Se inicia una amistad entre ambos y el trasvase de la herencia de el Rojo El Alpargatero. A partir de entonces el Rojo hijo se vincula al nacimiento del Festival del Cante de las Minas hasta su fallecimiento en 1968 en Madrid. Se le atribuye una tarantilla.
martes 29 de septiembre de 2009
Manolo de la Ribera
miércoles 23 de septiembre de 2009
Niño de Vélez
Se inició en el cante siendo aún muy joven y con veinte años ya actuaba en el teatro de La Latina, en Madrid, de donde pasó a realizar diversas giras por provincias, alternando con Manuel Vallejo, Niño Gloria y Manuel Torre, entre otros afamados artistas de la época. Acabada la guerra civil, reapareció en el teatro Cervantes de Málaga y prosigue su actividad artística, alternando las giras con la participación en algunos concursos, en los que recibe el reconocimiento del público y de los jurados.
A mediados de la década de los cincuenta marcha, como tantos otros andaluces, a Cornellá, en donde, sin abandonar el cante, trabaja como ditero. A principios de los setenta vuelve a su Vélez natal, en donde fallece el 27 de diciembre de 1971.
José Beltrán fue un cantaor que puso la donosura de su voz al servicio de una inspiración personal que transmitió a todos los cantes que interpretó, pero que, de manera especial, se hace visible en la malagueña "Caleta y el Limoná", aportación muy importante al acervo de los cantes de Málaga.
"Niño de Vélez" grabó sus cantes en 1929, cuatro placas con el sello Odeón, y en 1945, tres placas con la marca Columbia. En la colección de grabaciones de cantaores malagueños fallecidos editada recientemente por Diputación de Málaga, en un CD compartido con La Repompa, aparecen nueve cantes del artista veleño: la malagueña "Caleta y el Limoná", cuatro fandangos, dos medias granaínas, unos verdiales y unas alegrías veleñas.
José Beltrán, que siempre contó con el afecto de sus paisanos, tiene perpetuada su memoria con una calle y una plaza que llevan su nombre, respectivamente, en el núcleo urbano de Vélez y en la población de Triana, donde naciera. Desde 1979, también existe en Vélez una Peña Flamenca con su nombre.
sábado 12 de septiembre de 2009
Gordito de Fernán Núñez
Antonio González Antúnez "Gordito de Fernán Núñez", fue un cantaor flamenco nacido en Fernán Núñez (Córdoba) el 21 de enero de 1929 y fallecido en Alcalá de Henares (Madrid) el 1 de septiembre de 1989.
Hijo de una familia de clase media, tras los estudios básicos comienza a trabajar a los 12 años en el cortijo El Caño.
En 1951 se marcha a Barcelona a cumplir con el servicio militar. Una vez cumplido, tras una breve estancia en Fernán Núñez, regresa a Barcelona para emprender su carrera de la mano de don Luis, empresario y representante que conociera durante su primera estancia en la ciudad.
Durante los años 50 y 60 recorrió en los principales teatros de Barcelona y provincia, así como de Madrid.
En 1965 realiza sus primeras grabaciones flamencas.
En 1968 realiza una gira por Andalucía junto a Juanito Valderrama, Curro de Utrera, José Menese y Antonio Fernández "Fosforito", entre otros.
En 1974 fija su residencia en Alcalá de Henares volviendo a grabar un nuevo disco en 1980 en Barcelona, desde entonces actúa contratado por la federación de Peñas Flamencas Madrileñas para cantar en las peñas flamencas de Madrid.
En 1987 canta en el Teatro de Las Naciones de París, un recital preparado por el Ministerio de Cultura, siendo posteriormente recibido en la casa de España de París.
Fallece en Alcalá de Henares, donde residía desde 1974, a consecuencia de un infarto de miocardio.


